lunes, 24 de abril de 2017

Nuevas formas de contaminación: presencia de microplásticos en los ecosistemas acuáticos

Que los plásticos que utilizamos en el día a día generan problemas ambientales es una realidad conocida. Desde la liberación de compuestos potencialmente tóxicos, hasta la simple acumulación de los mismos por su dificultad para ser degradados por los seres vivos. Los microplásticos (fragmentos de plástico de menos de 5 mm de diámetro) has sido encontrados en multitud de ecosistemas acuáticos, especialmente en los océanos. Una fuente importante de los mismos son los efluentes de las plantas de tratamiento de aguas residuales, que a través de los ríos son transportados hasta lagos o mares. Estos nuevos sustratos (artificiales) son utilizados por los seres vivos, tal es el caso de las bacterias que los pueden colonizar. Un reciente estudio demuestra que las comunidades microbianas presentes en estos microplásticos son menos diversas que las presentes en la columna de agua o en el sustrato natural de ríos. El estudio muestra como en plásticos la presencia de bacterias patógenas es proporcionalmente mayor que en los sustratos naturales, y además hay una mayor presencia de bacterias capaces de degradar estos plásticos. De momento no esta muy claro las consecuencias en el funcionamiento de los ecosistemas fluviales de estos microplásticos, lo que si parece evidente es que la introducción de estos elementos en los sistemas naturales puede tener consecuencias graves para su funcionamiento (liberación de compuestos químicos potencialmente tóxicos, alteración de sustratos naturales, presencia de mayor cantidad de bacterias patógenas, ingesta por vertebrados, etc.). El artículo ha sido publicado en la revista Environmental Science and Technology.

lunes, 27 de febrero de 2017

Los contaminantes llegan a cualquier parte: bioacumulación de compuestos orgánicos en fondos hadales


Un reciente estudio publicado en la revista Nature Ecology & Evolution (Jamieson et al. 2017) ha mostrado que los compuestos orgánicos persistentes (POPs de sus siglas en inglés) se pueden bioacumular en invertebrados que viven en los fondos hadales de los océanos (a más de 10000 metros de profundidad, el Everest mide unos 8800 metros). Estos compuestos se degradan muy lentamente y además son muy lipófilos, es decir tienden a acumularse en la materia orgánica y por tanto en los seres vivos. Los fondos marinos no dejan de ser enormes colectores donde poco a poco va sedimentando todo el material que llega a los mares, y por tanto el resultado es esperado, tal vez lo novedoso es que las concentraciones encontradas en los tejidos de anfípodos (pequeños crustáceos) de estas profundidades (Hirondellea dubia, H. gigas y Bathycallisoma schellenbergi) son comparables a zonas altamente contaminadas en zonas menos profundas, lo que da una idea del problema. Los POPs analizados son PCBs (Bifenilos policlorados) empleados como fluidos en conductores eléctricos, y los PBDEs (difenilos polibromados) empleados como retardantes de llama. Estos compuestos fueron ampliamente fabricados y liberados al medio desde los años 30 hasta los 70, con un total de 1.3 millones de toneladas producidas.
Alan J. Jamieson, Tamas Malkocs, Stuart B. Piertney, Toyonobu Fujii & Zulin Zhang (2017) Bioaccumulation of persistent organic pollutants in the deepest ocean fauna. Nature Ecology & Evolution 1, number 0051 

miércoles, 15 de febrero de 2017

Un caracol de Nueva Zelanda en Chile: primera cita de Potamopyrgus antipodarum en América del Sur

New Zealand mudsnailsPotamopyrgus antipodarum es una especie nativa de Nueva Zelanda pero que ya desde el siglo pasado se ha ido extendiendo por los diferentes continentes. Tras ser citado en numerosas localidades de los EE.UU recientemente se ha encontrado en varios puntos de Chile. Esto hace que la especie ya se encuentre en Australia, Asia, Europa, y América. De momento se ha encontrado en la zona central de Chile, pero será cuestión de tiempo que poco a poco se extienda por el continente. Sería conveniente intentar paliar en lo posible su expansión por parte de las autoridades, con el control del material de pesca, el movimiento de vehículos, etc. Esperemos que sea la primera y la última de las citas de la especie en esta zona del planeta.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

¿Cómo puede ayudar la gestión fluvial al control de las especies exóticas invasoras?


Glen Canyon Dam Lake Powell, Arizona.JPGNumerosos ríos se encuentran regulados por embalses, los cuales causan infinidad de impactos en el funcionamiento de los ecosistemas fluviales. Muchas especies exóticas invasoras se ven favorecidos por la alteración que causa la regulación de caudales. Por ejemplo, al reducir las avenidas muchas especies no adaptadas a ambientes lóticos (es decir carcaterizados por presentar una corriente unidireccional) se ven favorecidas en detrimento de las especies nativas, esto es muy frecuente en algunas especies de peces invasores, como la perca sol (Lepomis gibbosus) o el lucio (Esox lucius). Alguos estudios científicos se ha preocupado por este fenómeno y han intentado evaluar como influyen las sueltas controladas de agua desde los embalses en el éxito de especies de peces nativos frente a peces invasores. Por ejemplo, en un estudio realizado en el río Colorado (EEUU), se comprobó como las grandes sueltas de agua desde la presa de Glen Canyon perjudicaban más a los hábitats donde desova una especie nativa (Catostomus latipinnis) frente a una invasora (Oncorhynchus mykiss). Por el contrario, en río de Japón esta última especie se vió favorecida por los caudales estables. En Arizona, un estudio demostró como la restauración de los caudales naturales favoreció a las especies nativas de peces frente a las exóticas, aunque este efecto fue mucho mayor si se acompañaba de control de exóticas. En vista de estos trabajos hay que indicar lo complicado que resulta obtener un conclusión sobre el beneficio o no de esas sueltas controladas de agua. No obstante, otros factores como el mantenimiento de la vegetación riparia o la limpieza de sedimentos acumulados en los lechos podrían por si solos justificar esta medida de gestión.






Para más detalle consultar:

Marks JC et al 2010 Restoration Ecology 18: 934-943
Inoue M et al 2009 Can J Fish Aquat Sci 66: 1423-1434
Yao W et al 2015 Ecological Engineering 75: 2789-290