lunes, 27 de febrero de 2017

Los contaminantes llegan a cualquier parte: bioacumulación de compuestos orgánicos en fondos hadales


Un reciente estudio publicado en la revista Nature Ecology & Evolution (Jamieson et al. 2017) ha mostrado que los compuestos orgánicos persistentes (POPs de sus siglas en inglés) se pueden bioacumular en invertebrados que viven en los fondos hadales de los océanos (a más de 10000 metros de profundidad, el Everest mide unos 8800 metros). Estos compuestos se degradan muy lentamente y además son muy lipófilos, es decir tienden a acumularse en la materia orgánica y por tanto en los seres vivos. Los fondos marinos no dejan de ser enormes colectores donde poco a poco va sedimentando todo el material que llega a los mares, y por tanto el resultado es esperado, tal vez lo novedoso es que las concentraciones encontradas en los tejidos de anfípodos (pequeños crustáceos) de estas profundidades (Hirondellea dubia, H. gigas y Bathycallisoma schellenbergi) son comparables a zonas altamente contaminadas en zonas menos profundas, lo que da una idea del problema. Los POPs analizados son PCBs (Bifenilos policlorados) empleados como fluidos en conductores eléctricos, y los PBDEs (difenilos polibromados) empleados como retardantes de llama. Estos compuestos fueron ampliamente fabricados y liberados al medio desde los años 30 hasta los 70, con un total de 1.3 millones de toneladas producidas.
Alan J. Jamieson, Tamas Malkocs, Stuart B. Piertney, Toyonobu Fujii & Zulin Zhang (2017) Bioaccumulation of persistent organic pollutants in the deepest ocean fauna. Nature Ecology & Evolution 1, number 0051 

miércoles, 15 de febrero de 2017

Un caracol de Nueva Zelanda en Chile: primera cita de Potamopyrgus antipodarum en América del Sur

New Zealand mudsnailsPotamopyrgus antipodarum es una especie nativa de Nueva Zelanda pero que ya desde el siglo pasado se ha ido extendiendo por los diferentes continentes. Tras ser citado en numerosas localidades de los EE.UU recientemente se ha encontrado en varios puntos de Chile. Esto hace que la especie ya se encuentre en Australia, Asia, Europa, y América. De momento se ha encontrado en la zona central de Chile, pero será cuestión de tiempo que poco a poco se extienda por el continente. Sería conveniente intentar paliar en lo posible su expansión por parte de las autoridades, con el control del material de pesca, el movimiento de vehículos, etc. Esperemos que sea la primera y la última de las citas de la especie en esta zona del planeta.